17 nuevos proyectos fotovoltaicos se instalarán en Ecuador hasta el 2015

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En el Ecuador, las energías alternativas o no convencionales que tienen como fuente de generación al viento (eólica), los residuos orgánicos (biomasa), los volcanes (geotérmica) y el sol (fotovoltaica) casi no han sido desarrolladas y, por ende, apenas llegan al 6% del total de la electricidad que consume el país. En ese contexto, el Gobierno ecuatoriano, a través del Consejo Nacional de Electrificación (Conelec), ha incentivado desde el 2011 la construcción de nuevos proyectos fotovoltaicos. Mediante la regulación 04/11 aprobada en abril del 2011 y reformada en el 2012, el Conelec fijó la tarifa preferencial de USD 0,40 por kilovatio hora (kW-h) para la energía fotovoltaica.

Mediante esta normativa se garantiza el pago de esa tarifa a los inversionistas nacionales o extranjeros que presenten proyectos fotovoltaicos sustentados en estudios de factibilidad, impacto ambiental y diseños definitivos. Los proyectos se someterían a una evaluación del Conelec, entidad que emitiría un título habilitante para que las empresas comiencen a fabricar los paneles solares e instalarlos en el país. La tarifa fue un gran incentivo para que decenas de empresas españolas, holandesas, portuguesas y alemanas presentaran proyectos fotovoltaicos en Ecuador.

Así, entre el 2011 y el 2012, el Conelec aprobó la instalación y operación de 17 proyectos de generación eléctrica con paneles solares en Imbabura, Pichincha, Manabí, Santa Elena, entre otras provincias, por un total de 272 megavatios (MW) de potencia. Esto equivale al 6% de la capacidad instalada en el país o un cuarto de la potencia de la central Paute. La ejecución de estos proyectos demandará inversiones por USD 700 millones, según proyecciones del Conelec, que prevé que estos entren a operar hasta el 2015.

El objetivo del Gobierno con este tipo de proyectos es diversificar la matriz energética del país, además de que atraerá la inversión extranjera y desplazará la generación con combustibles caros y contaminantes como el diésel. Sin embargo, existen cuestionamientos en torno a la tarifa ofertada por parte del Conelec. El ex rector del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), Arturo Villavicencio, la calificó como perjudicial para el país. Sostiene que la tarifa de USD 0,40 por kW-h de energía fotovoltaica es cara en exceso. Advirtió que países como Alemania, Reino Unido, Grecia, Turquía, Canadá, Italia, Malasia, España, EE.UU. y Tailandia pagan por este tipo de energía tarifas que van desde USD 0,13 hasta USD 0,28 por kW-h. De ahí que la tarifa ofrecida por el Régimen se vuelve muy atractiva, señaló Villavicencio, ya que los contratos de compraventa de energía con las compañías garantiza ese monto por tres lustros. “Durante 15 años se les pagará la misma tarifa pese a que cada año la energía fotovoltaica baja de precio a escala mundial debido al avance de la tecnología”. En segundo lugar, Villavicencio señala que esta energía no desplazará a las centrales que funcionan con diésel, sino a las propias centrales hidroeléctricas que tienen menores costos de generación, entre USD 0,01 y USD 0,07 por kW-h, según la temporada del año. Este argumento se sustenta en la misma regulación del Conelec que determina que la energía fotovoltaica tendrá preferencia de compra por sobre energías como es el caso de la hidroeléctrica. “Obligatoriamente deberemos consumir energía 10 veces más cara pese a tener excedentes de energía hidroeléctrica barata”. Según sus cálculos, con las nuevas centrales fotovoltaicas, el Ecuador pagará USD 120 millones anuales más por la misma energía que podría generar una hidroeléctrica.

Este “subsidio” multiplicado por 15 años alcanzaría los USD 2 000 millones. El mismo costo de la central Coca-Codo Sinclair. Fuentes del Gobierno cercanas al sector eléctrico, sin embargo, dijeron que la tarifa de USD 0,40 para la tecnología fotovoltaica fue definida en el 2011, cuando en países como España se pagaba un total de 60 centavos de euro (USD 0,80) por kW-h solar. Aunque reconocen que la energía es cara, destacan que es un costo válido para diversificar la matriz energética ecuatoriana, descentralizar la generación y aliviar la tensión en el sistema eléctrico. Aseguran que esto no desequilibra las finanzas del sector eléctrico. Entre el 2007 y el 2008, la tarifa determinada por el Gobierno era de USD 0,52 por kW-h fotovoltaico, pese a ello no hubo una sola firma que aplicara a los proyectos. “Antes no había garantía de que se les pague la energía.

Ahora sí”, dijo la fuente, al precisar que este año puede registrarse un superávit en el sector eléctrico, a diferencia de años pasados, cuando el déficit ocasionaba pérdidas de varios cientos de millones de dólares. El plazo para presentar proyectos fotovoltaicos al Gobierno venció en el 2012 y desde este año se impulsarán otras energías como la geotermia o de biomasa. Datos 40 centavos es la tarifa que fijó el Conelec para el kilovatio hora de los proyectos fotovoltaicos que generan energía eléctrica con el sol. La inversión por megavatio (MW) es de 2 a 3 millones. 9,13 centavos es la tarifa que fijó el Conelec para el kilovatio hora de energía eólica que utiliza el viento para generar. En el proyecto Villonaco la inversión fue de USD 2,7 millones por MW. 7 centavos es el precio máximo que puede llegar a costar el kilovatio hora de energía generada por una central hidroeléctrica.

El precio de inversión por megavatio instalado es de USD 1,5 millones. 23 centavos es el costo máximo del kilovatio hora generado por una central termoeléctrica con diésel sin subsidio. Actualmente las centrales térmicas usan residuo de petróleo aún más barato.

Fuente: El Comercio

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