Botellas de plástico sirven para construir centro médico

/ Leave a comment

En la comunidad de punta hacienda, en Quingeo, se utiliza el ladrillo verde

El ladrillo verde es antisísmico y reemplaza los materiales de construcción altamente contaminantes

Una llovizna cae en la comunidad de Punta Hacienda en Quingeo. Niños de la escuela Antonio Neumane corretean entre una construcción realizada con botellas de plástico. “Cuidado se lastimen, verán que no hay doctor que les atienda”, grita Mónica Orellana, maestra de los alumnos de segundo y quinto año de básica.

La advertencia de la profesora hace que los niños se tranquilicen, pues saben que el dispensario de salud más cercano está en el centro parroquial. A ese punto se llega luego de dos horas de caminata, porque no existe transporte urbano. Se pueden alquilar camionetas para que realicen una carrera por la que los habitantes deben pagar $6. Dinero con el que no cuentan. Los hombres del sector trabajan en Cuenca en el área de la construcción. Las mujeres permanecen al cuidado de los niños.

Son 500 personas las que viven en este poblado que se caracteriza por tener un clima frío y con constantes lloviznas. “La falta de personal médico provocó la muerte de dos niños. Uno por desnutrición y otro por congestión pulmonar”, recuerda Gonzalo Gómez, habitante del sector, al indicar que esa realidad los motivó para pensar en la necesidad de contar con un espacio para la atención médica.

Para concretar la construcción contaron con el apoyo de jóvenes exbecarios del Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones de Israel, Mashav, quienes les propusieron realizar una construcción ecológica con botellas de plástico convertidas en ladrillos verdes.

Son cerca de 10 mil botellas las que forman las paredes de un dispensario médico en Punta Hacienda. Mariángela Serrano, una de las ex becarias, cuenta que el trabajo inició hace un año con la recolección de botellas. Se requería que el embase sea de tres litros y contenga tapa, para guardar uniformidad en la construcción. En este proceso colaboraron exbecarios, organizaciones como los scouts de Cuenca, instituciones educativas y habitantes de la comunidad.

Un siguiente paso fue convertir las botellas en ladrillos verdes al rellenarlas con arena o tierra. El nombre de Ladrillo Verde, está patentado por la institución educativa Liceo Internacional en Quito, desde 2010, quienes fueron los promotores de este tipo de iniciativas en el país.

Marco Dávila Alarcón, directivo de Liceo Internacional, recuerda que patentaron el nombre porque iniciaron con la construcción de un centro de capacitación para jóvenes en Guayllabamba, pero eso nunca se terminó. Existe una construcción con técnicas similares en Esmeraldas donde funciona la Casa de la Juventud.

Serrano dice que el ladrillo verde es antisísmico y reemplaza los materiales de construcción altamente contaminantes. Hay otras ventajas como el costo, porque reduce en un 50% el precio de una construcción tradicional.

La construcción del dispensario médico se hace, únicamente en mingas comunitarias, los fines de semana. Los habitantes de Punta Hacienda son quienes se encargan de los trabajos. “Las paredes están llenas de flores y tazos”, cuenta Juan Quituisaca, de siete años, pues la base de las botellas genera una imagen similar a una flor y las tapas parecen tazos pegados en el cemento.

Los materiales fueron donados por diferentes entidades como el Municipio de Cuenca. (XPA)

Fuente: Hoy

Leave a comment

Socios Corporativos