Deforestación vs. forestación

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Mire a su alrededor, en su casa. Varias de las cosas que tiene las ha otorgado, directa o indirectamente, la naturaleza y le sirven para poder subsistir. El simple hecho de que tenga una puerta, un mueble, un escritorio, una cama, todos estos objetos de madera, son un ejemplo de lo dicho. ¿Y qué hay de los alimentos que le nutren y del agua, sí, de aquel líquido vital sin el cual no podría vivir?

Todo esto tiene que ver con un tema muy trascendental que no solo debería estar a cargo de las instituciones o empresas, sino también de cada persona: el cuidado de los bosques.

En este contexto, la deforestación, el comercio, la demografía… (muchos de estos aspectos por necesidad de subsistencia y otros meramente por perjudicar al ambiente), han hecho que cada vez el área verde disminuya o se destruya, para lo cual ha sido necesaria la reforestación.

En Ecuador, muchos sitios, como por ejemplo el Parque Nacional Cotopaxi, están compuestos por bosques con árboles exóticos -que no son propios del país-.

¿Cómo se dio esto, desde cuándo y por qué? Son las interrogantes que pueden pasar por su mente.

Cómo llegan las especies exóticas

Francisco Pardavila, investigador del Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental (CEDA), explica que el eucalipto y el pino son las dos especies arbóreas más reforestadas en Ecuador y su área de distribución se concentra mayoritariamente en la región Sierra. “El primero en arribar fue el eucalipto, cuya plantación en el país data de 1865”. Dicha región “presentaba en ese momento una fuerte deforestación generada por el uso de la madera para cocinar, generar calor y realizar actividades vinculadas con la construcción, entre otras”. Este problema -dice- llevaba asociado procesos de erosión, degradación y escasez de árboles que derribar para continuar utilizando su madera para los fines ya mencionados.

Entonces, continúa el experto, esa situación llevó al presidente Gabriel García Moreno a escuchar a científicos procedentes de Europa, quienes le aconsejaron que siembre eucalipto. Esta especie se caracteriza por su rápido crecimiento y la ausencia de enemigos naturales al ser un ejemplar alóctono (‘extranjero’), pudiendo así crecer y propagarse sin grandes restricciones más allá de las edáficas y climáticas. Una particularidad del eucalipto es que además se trata de una especie pirófila, a la cual el fuego acaba beneficiando.

Posteriormente, fue el pino introducido (en 1925) y utilizado para fines comerciales. A diferencia del primero, soporta condiciones climáticas más adversas, como es la menor temperatura y la mayor sequedad. Además, se puede desarrollar bien en suelos relativamente degradados. Todo esto acompañado del hecho de que el pino es igualmente una especie adaptada a los incendios.

“Las plantas nativas identificadas en la región andina no combinaban las características de las dos especies mencionadas que son: el rápido crecimiento, ausencia de enfermedades y condiciones edáficas (relativo al suelo) y climáticas no especialmente exigentes.

La afectación de especies introducidas

Según el Catálogo de Plantas Vasculares del Ecuador, el país registraba hace década y media 15.901 especies de plantas. De este total, 595 eran introducidas y de las 15.306 especies nativas, 4.173 eran endémicas.

“Las desventajas de tener especies forestales exóticas radica en que dañan la productividad del suelo y los páramos pierden también ‘rendimiento’, tarde o temprano, porque son especies que introducen muchas toxinas, a las cuales los microorganismos del suelo y las otras plantas no soportan, entonces, se pierde diversidad”, indica el naturalista Pablo Yepes, quien agrega que las plantas vecinas nativas y la misma fauna se ve totalmente afectada. “Como son tan fuertes, no aceptan una competencia de par a par con otras especies. Por ejemplo, donde se ve eucalipto no se ve otra especie; cuando hay plantaciones de pino, no hay nada abajo. Así, el ‘atentado’ es contra la productividad del suelo que lo va de alguna manera secando y se va perdiendo biodiversidad, con lo cual se acaba la calidad y la provisión de agua, disminuye el aire limpio, en general, desaparecen paisajes”.

A este último criterio, Pardavila acota que cuando se conforma un bosque mediante especies alóctonas existe una menor biodiversidad animal, vegetal, fúngica, liquénica…, como consecuencia de la falta de vínculos entre los diferentes estratos. De esta forma, “si tenemos un bosque conformado por árboles cuyo fruto no consumen las aves, los insectos no degradan la madera ni los hongos, la corteza tiene un pH inadecuado para la adhesión de líquenes o musgos, liberan sustancias alelopáticas que impiden la germinación de semillas de otras especies, estos factores acaban generando un desplazamiento de numerosas especies y por lo tanto, una menor biodiversidad”.

Pardavila dice, además, que este proceso se ve acentuado cuando no se varían las especies utilizadas para reforestar, sino se utiliza un único ejemplar.

Un desbalance alarmante

La tasa de deforestación en Ecuador, en el período 2008-2012, alcanzó las 65 mil hectáreas al año; sin embargo, la de reforestación fue de 30 mil hectáreas anuales, según datos del Ministerio del Ambiente (MAE).

Ante esta brecha, el subsecretario de Patrimonio del MAE, Christian Terán, manifiesta que “el MAE viene trabajando con la restauración forestal de todos los ecosistemas a nivel país, con la finalidad de mantener, recuperar la conectividad y de funcionalidad de ecosistemas, principalmente de los más frágiles. Todo mediante la aplicación de técnicas como el cuidado y el control del páramo, la realización métodos de agroforestería, que es la mezcla de cultivos agrícolas con árboles, de la mezcla de pastos con árboles, así como el manejo integral de la cuenca hidrográfica”.

Afirma que el plan del Gobierno está en lograr la reforestación de 100 mil hectáreas y la regeneración natural asistida de 80 mil hectáreas a nivel nacional. Entonces, “la meta total es de 180 mil hectáreas en el periodo 2013-2017.

El proyecto gubernamental engloba la reforestación con fines comerciales -que le compete al Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap)- y el de conservación y protección por parte del MAE.

“Las plantaciones comerciales se las puede realizar con especies nativas y exóticas, mientras que las de conservación y protección son ejecutadas con especies forestales nativas”, señala.

Especies nativas sin laboratorios

El ingeniero forestal Luis Ordóñez, técnico de la Corporación para la investigación, capacitación y apoyo técnico para el manejo sustentable de los ecosistemas tropicales (Ecopar), señala que en el país no existen laboratorios especializados de investigación forestal para cuidar, reproducir y conservar semillas de especies nativas y repoblar viveros con las mismas.

Las pocas investigaciones que se dan a nivel de universidades son de propagación, pero no de disponibilidad, recolección y almacenamiento de material genético, señala.

“Las semillas de especies nativas son muy sensibles y no se pueden almacenar por largo tiempo. Hay semillas que se producen en los meses de abril, mayo y junio y para sembrarlas hay que esperar la época lluviosa, y por el tiempo que hay que esperar se hace difícil su propagación”, asegura.

Por su parte, Christian Terán manifiesta que se está trabajando en un proyecto que plantea la recuperación de material genético nativo en el país.

Mientras tanto, el recién creado Instituto Nacional de Biodiversidad, adscrito al MAE, se encargará de “planificar, promover, coordinar y ejecutar procesos de investigación relacionados al campo de la biodiversidad, orientados a la conservación y aprovechamiento sostenible de este recurso y sector estratégico, de acuerdo a las políticas ambientales existentes y la normativa legal aplicable”, indicaron autoridades del MAE.

El aliado de la destrucción

“Según diferentes estudios realizados, la principal causa de deforestación en Ecuador son los procesos de desarrollo agropecuario, responsables del 99% de la deforestación. De esta manera, los fenómenos de tala y quema de bosque, y el inicio de la actividad ganadera o agrícola continúa siendo actualmente el principal factor”, refiere Pardavila, investigador del Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental, (CEDA).

El Subsecretario de Medio Ambiente, por su parte, informa que la provincia con más afectación por este problema, a nivel nacional es Esmeraldas. “El número de hectáreas afectadas en esta provincia bordea alrededor de las 12 mil, por eso, en los últimos tres meses del año anterior se declaró el estado de excepción en esta zona del país”.

Es la más ‘atacada’ porque allí existe la mayor cantidad de bosques con gran potencial de aprovechamiento forestal y por actividades antrópicas (agricultura migratoria, ganadería y más), lo que da lugar al cambio del uso del suelo.

La producción forestal industrial

“En 2013 se sembraron más de 14 mil hectáreas de bosques para reforestación con fines comerciales…”, cuenta Christian Riofrío, director ejecutivo de la Asociación de Industriales madereros (AIMA).

Aduce que de este total, el 49% se dedicó a la plantación de teca, el 39% para sembrar alfa y el restante 22% se lo hizo con otras especies de menor impacto.

Riofrío agrega que cada uno de los sectores industriales tiene su propio plan de forestación de acuerdo a su necesidad y a la ubicación geográfica de los terrenos para saber qué especies forestales se deben plantar porque no todas tienen la misma adaptabilidad. Dentro de estos proyectos se contempla trabajar de forma amigable con el medio ambiente.

¿Sí se quiere reforestar?

“El MAE, dentro del tema del modelo de gestión de reforestación concurrente, que es de conservación, bajo nuestra competencia, tiene un vínculo directo principalmente con los gobiernos autónomos descentralizados y dentro de estos se trabaja con dos autores específicos, con los parroquiales y los provinciales, porque eso está establecido dentro de la Constitución”, indica Terán, quien agrega que cuando hay actividades privadas, el MAE las puede llevar adelante, pero tiene que justificarse el tema con comunidades, grupos asociados y organizaciones que tengan como finalidad y misión la reforestación y recuperación de ecosistemas. Para esto, “pueden acercarse al Ministerio de Ambiente, les damos toda la información respectiva del caso, los requisitos que tienen que cumplir y definir con claridad, los roles y responsabilidades de cada una de las partes, entre otros aspectos”.

FUente: La Hora

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