En 34 hectáreas, reserva Chaparrí alberga a 79 especies de fauna

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Chaparrí es un área de conservación privada de 34,412 hectáreas que pertenece y es administrada por una comunidad campesina y está ubicada en los bosques secos del norte de Perú.

La visita a esta reserva está programada dentro de la Ruta Moche, un circuito arqueológico que se promociona en Perú para conocer los vestigios de esta cultura y ofrecer otra opción a los visitantes.

La reserva es una de las mejores áreas de protección para los bosques secos y es el hogar de una amplia variedad de vida silvestre, incluyendo muchas especies endémicas y amenazadas como el Oso de Anteojos o Andino, el Cóndor Andino, Pava Aliblanca, el Zorro Costeño, el Guanaco y el Pitajo de Tumbes.

En total, en la reserva habitan 21 especies de reptiles, cuatro de anfibios, 24 especies de aves y 20 de mamíferos.

Juan José Julca, uno de los guías de la reserva, explica que el lugar adquirió su nombre por la espectacular montaña llamada Cerro Chaparrí que domina el paisaje.

Esta montaña fue considerada sagrada por la Cultura mochica y lo sigue siendo para los chamanes de todo Perú.

En la actualidad, la reserva es un modelo de conservación comunal y un proyecto de ecoturismo en donde la población local se beneficia de la protección de sus recursos naturales. Adicionalmente, Chaparrí es un centro de investigación científica dedicado a los ecosistemas del bosque seco y a las especies que lo habitan.

Quienes la visitan tienen la oportunidad de observar muy de cerca a diversas especies. Los zorros, por ejemplo, se acercan hasta los bebederos ubicados en el comedor del Chaparrí EcoLodge. Los venados y osos de anteojos rodean la zona, pero prefieren mantenerse lejos de las personas.

Para apreciar a las aves solo basta levantarse antes de las 06:00 y contar con un largavistas. Si se desea ver a los colibríes, lo puede hacer sin problema, porque decenas de ellos acuden hasta una poza de la zona para su baño matinal.

La reserva puede ser visitada de día (previa coordinación) o pernoctando en el Chaparrí EcoLodge, y las visitan solo pueden hacerse tomando los servicios de un guía local y mediante el pago del derecho de entrada que está destinado a la comunidad. El Chaparrí EcoLodge ofrece alojamiento en bungalows de adobe en el núcleo de la reserva (12 habitaciones con baño privado y cuatro con baño compartido). Los paquetes incluyen tres comidas y los servicios de guía.

El aeropuerto más cercano a Chaparrí está en Chiclayo a donde hay vuelos diarios desde Lima.

También hay buses interprovinciales que ofrecen el servicio.

El poblado más cercano a la reserva es Chongoyape. La carretera en general está en buenas condiciones y pasa por los poblados de Pomalca, Tumán y Pátapo. Sin embargo, el camino a la reserva que es de 15 km tiene baches y las condiciones empeoran si llueve.

La pesca ancestral se mantiene

Una escena ancestral retratada en las cerámicas de las culturas moche y chimú se conserva hasta la actualidad. Se trata de la práctica de la pesca artesanal a bordo de los llamados caballitos de totora.

Los pescadores de las caleñas norteñas de Huanchaco, Santa Rosa y Pimentel, ubicados dentro de la Ruta Moche, ingresan a diario al mar sobre estas balsas de fibras vegetales de totora que ellos elaboran en menos de dos horas. Su vida útil va de uno a dos meses, pasado ese tiempo la totora se humedece y se torna pesada.

No tienen forma de caballo ni nada que se le parezca, pero fueron denominados así porque los montan al igual que a ellos. Otros navegan de rodillas. En Huanchaco quedan 30 pescadores que emplean este medio en su jornada diaria. Lucio Juancuelchumo, de 37 años, es uno de ellos. Todos los días, por la tarde, aborda su caballito de totora y avanza en medio de las olas a 1 km del muelle ayudado por un remo. Allí coloca sur red que la recoge a las 05:00 del día siguiente. La pesca se la vende a los restaurantes de la zona.

La ciudad de barro más grande

Chan Chan está a cinco minutos de Trujillo, camino a Huanchaco y es un paso obligado dentro de la Ruta Moche. Al parecer, el nombre proviene por la intensa exposición solar que soportaba la ciudad. Chan Chan es una ciudad precolombina de adobe, construida en la costa norte de Perú por los hombres de la cultura Chimú. Es la ciudad construida en adobe más grande de América Latina y la segunda en el mundo. Fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986 e incluida en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro en el mismo año. Chan Chan está formado por nueve ciudadelas o pequeñas ciudades amuralladas.

Todo el conjunto fue la capital del reino Chimor, organización estatal de la cultura Chimú. El sitio arqueológico cubre un área de aproximadamente 20 kilómetros cuadrados.

Jóvenes hacen las cerámicas de los moche

En cualquier rincón de la Ruta Moche se encuentran talleres artesanales. Uno de los más reconocidos, en el área de la cerámica, se ubica dentro del Complejo Arqueológico de San José de Moro, en La Libertad. Este era un centro ceremonial y cementerio para la élite de los Mochicas donde fue hallada la Sacerdotisa de Moro.

Su hallazgo se hizo hace años por pura casualidad, cuando los moradores de una de las propiedades del sector pretendían construir un pozo séptico. En la actualidad, se encuentra intervenido y los hallazgos continúan. Uno de los últimos es un patio lleno de vasijas donde la sacerdotiza preparaba la chicha (bebida elaborada con maíz). Mientras, en el taller se elaboran réplicas de cerámicas de los Mochica y en la actividad participan los jóvenes de la zona. La elaboración de cada pieza puede tomar mínimo cinco días. “El paso más complicado -dice Anthony Rojas, artesano-, es el decorado”. Para pintar las figuras de las cerámicas se utilizan pinceles elaborados con pelo de cuy y de bebé, tal como lo hacían los hombres de la cultura mochica. El valor de las piezas depende del tamaño y el diseño, las más complejas pueden costar $100.

Fuente: Hoy

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