Incuban esperanza para tortugas marinas

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Un rincón escondido del océano Pacífico, la salvadoreña Bahía de Jiquilisco, se ha convertido en un paraíso de tortugas amenazadas.

La Isla de Méndez, al sur del departamento de Usulután, en Bahía de Jiquilisco, es lugar favorito de desove de las cuatro especies que visitan El Salvador: carey (Eretmochelys imbricata), laúd o baule (Dermochelis coriácea), golfina (Lepidochelys olivácea) y prieta (Chelonia mydas agassizii).

Varios criaderos fueron destruidos por las olas en 2012 en la Isla de Méndez, que están a cargo de la no gubernamental Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel). Por la importancia de la Bahía de Jiquilisco para las tortugas, varias organizaciones ambientalistas tienen aquí proyectos de conservación.

Su lugar de anidación

En las actividades conservacionistas participan autoridades, entidades ambientalistas nacionales y extranjeras y los pescadores de la zona, que mantienen incubadoras de huevos de tortugas y conciben mecanismos para que las comunidades se involucren en su cuidado.

“Allá se ve una”, dice Obed Rodríguez en su pequeña lancha en medio del mar, señalando la cabeza de una tortuga carey que asoma en las aguas. El quelonio emerge y se deja ver completo unos segundos, para sumergirse nuevamente.

El pescador Rodríguez forma parte del equipo que desarrolla un programa de cría de huevos, auspiciado por la Iniciativa Carey del Pacífico Oriental (Icapo), un proyecto regional con sede en Estados Unidos para investigar y proteger las poblaciones de la especie en esta región del océano.

Sobre la tortuga carey pende la amenaza mayor. Se la captura para aprovechar su carne y huevos, pero sobre todo para usar su caparazón -de escudos translúcidos de color amarillo, ámbar, rojo, marrón y negro- en la elaboración de objetos decorativos, peines, armazones de gafas y joyas.

Evitar capturar sus huevos

Entre 200 y 300 hembras siguen anidando en las playas del Pacífico entre México y Perú, y de estas, la mitad lo hacen en Bahía de Jiquilisco, indican relevamientos de Icapo y del Southwest Fisheries Science Center (Centro Científico para las Pesquerías del Sudoeste) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.

Ya no hay incentivos para que los pescadores vendan huevos de tortuga a los restaurantes. Desde 2009 rige una veda total y permanente al aprovechamiento de ese producto, así como de la carne, aceite, huesos, caparazón e inclusive de ejemplares disecados.

Por temor a que las autoridades les decomisen los huevos, los pescadores prefieren entregarlos al proyecto de Icapo, que les paga 2,5 dólares por 14 unidades; y una nidada puede tener hasta 160.

TIERRAMÉRICA
Manglar bajo protección

La penetración del mar en las costas de Usulután determina la forma característica del mapa salvadoreño en esta bahía del sudeste. Los indígenas la llamaban Xiriualtique o bahía de las estrellas, porque sus aguas tranquilas reflejan como un espejo el cielo estrellado.

Aquí se encuentra la mayor extensión de manglares del país. En 2005, esta zona fue incluida en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional y en 2007 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) la declaró Reserva de la Biosfera Xiriualtique-Jiquilisco ‘La bahía de las estrellas’.

Fuente: La Hora

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