La acidez trastorna ecosistema

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El cambio climático alterará el olfato de los caracoles marinos de Chile, que les permite eludir a su archienemigo, un cangrejo depredador, afirman científicos de ese país que presentaron sus hallazgos en un simposio en esta ciudad californiana del oeste de Estados Unidos.

Investigadores de Australia revelaron que, a medida que los océanos se acidifican, algunos peces se vuelven hiperactivos, se confunden y se acercan a sus depredadores en vez de intentar escapar de ellos.

“Las condiciones oceánicas están cambiando 100 veces más rápido que en cualquier otro momento del pasado”, dijo el investigador Jean-Pierre Gattuso, del Laboratorio de Oceanografía de Villefranche, en Francia.

El cambio climático hace que los mares estén más calientes y más ácidos. “Estamos empezando a entender lo que ocurrirá. Creo que podemos esperar lo peor”, agregó.

¿Qué pasa con los cambios?

Apenas hace una década, la ciencia descubrió que la quema de combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas– provocaba que las aguas oceánicas fueran 30% más ácidas que el comienzo de la Revolución Industrial.

Los océanos absorben un tercio del dióxido de carbono (CO2) derivado de actividades humanas. Cuando el CO2 se disuelve en el agua de mar, se forma el ácido carbónico. Este fenómeno, conocido como acidificación oceánica, reduce a su vez la disponibilidad de carbonato, haciendo más difícil la formación de partes duras de muchos organismos marinos, que necesitan para ello carbonato de calcio.

La combinación de mayor acidez y menor concentración de carbonato en el agua también tiene consecuencias en las funciones fisiológicas de numerosos seres vivos.

Esto es química, oceánica, básica e irrefutable. Y la acidificación aumentará, dado que se sigue liberando CO2, según los científicos reunidos en Monterey.

La acidez creciente ya afecta a los arrecifes de coral, a ciertos moluscos y a otras especies con partes duras como valvas o esqueletos, dijo Gattuso.

Los pterópodos, moluscos nadadores muy pequeños, se están quedando “desnudos”, sin sus valvas protectoras, por el aumento de la acidez. Esta especie es alimento de muchas otras y constituye un elemento clave en el Océano Antártico, entre otros, señaló. TIERRAMÉRICA

Cambio de comportamiento

° En un sofisticado experimento, científicos chilenos expusieron al ‘loco’ (Concholepas concholepas), un caracol marino de carne muy apetecida, a las concentraciones de acidez que, se prevé, tendrán los océanos antes de que termine este siglo.

Su principal depredador es el Acanthocyclus hassleri, un cangrejo carnívoro intermareal. Los ‘locos’ pueden oler a los cangrejos y escapar para que no los coman.

Los investigadores observaron que en aguas con una acidez correspondiente a una concentración atmosférica de CO2 de entre 390 partes por millón (ppm), como la actual, y 750 ppm, los locos inmediatamente intentaban apartarse lo más posible de los cangrejos.

Pero, en niveles de acidez superiores, correspondientes a 1.000 y 1.200 ppm de CO2 en la atmósfera, los caracoles se veían confundidos, con desplazamientos erráticos y a menudo con rumbo hacia los cangrejos.

Fuente: La Hora

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