Oxigenación que da claridad al agua del estero estará 9 meses

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Martes 22, 10:30. En el callejón Domingo Savio y la 19, en el suburbio, a pocos metros del estero Puerto Lisa, José Castro, de 58 años, se detiene con su carreta en la que ha vendido cebiches de concha y ostión durante los últimos 35 años.

Aspira, no siente mal olor, observa y el agua se ve más clara, dice que ya no hay la pestilencia que sentía hasta hace unos dos meses.

El renovado respiro del estero se debe a la técnica de superoxigenación que implementaron el Ministerio del Ambiente y el Instituto Nacional de Pesca (INP) desde el 2011, parte del proyecto Guayaquil Ecológico.

Se realiza por medio de seis estaciones instaladas en puntos catalogados como críticos por un informe efectuado en el 2010 que reveló una elevada concentración de metales pesados (mercurio y plomo) en los sedimentos del estero, así como alta concentración de bacterias coliformes fecales.

Nelson Zambrano, subsecretario de Gestión Marina y Costera, menciona que a partir de los resultados del informe se desarrollaron tres alternativas pilotos, con diferentes empresas, como métodos para remediar el estero. “Esas fueron la utilización de bacterias, de enzimas y la técnica de oxigenación forzada, siendo esta última la que dio mejores resultados”.

Explica que la técnica consiste en un equipo diseñado para elevar el oxígeno disuelto en el área asignada, tomando el agua del estero, fijando el oxígeno llegando a niveles de los 25 mg/l y retornarlas nuevamente al área contaminada donde es diluida y dispersada.

Cada estación tiene un sistema de generación de oxígeno, un reactor de disolución, una bomba de recirculación, un distribuidor de agua y tubos difusores (ver gráfico).

Fueron colocadas en dos tramos. El A, en el sector de Las Garzas (Urdesa) y el Puente Ecológico (cdla. Kennedy), hay dos de 500 galones por minuto (gpm), que empezaron a funcionar, según Zambrano, desde junio del 2011. En el B, en el suroeste, se colocaron cuatro estaciones con una capacidad mayor a las dos primeras, de 1.500 gpm y operan desde noviembre del año pasado.

Están en el estero Puerto Lisa, en Francisco Segura y la 10 y en Segundo Callejón Domingo Savio y la 19; en el estero Mogollón, en Callejón 29 y la G; y en el estero Las Ranas, en Guerrero Valenzuela y la I.

Cerca de esta última habita con sus dos hijos Luisa Vera, de 59 años. Abre la puerta y las ventanas de su hogar porque ya no huele a podrido, como hace unos 2 meses cuando no se podía ni comer por los hedores nauseabundos. “Cuando bajaba la marea no se aguantaba el olor”, recordó Vera, quien lleva 38 años habitando en el sitio.

En el estero Mogollón, Jaime Murillo, de 48 años, también siente nuevos aires cerca de su casa. Asegura que los peces han vuelto al estero después de una década de verlo muerto.

Murillo, además, es uno de los guardianes de la estación que fue instalada en el sector. En cada una de ellas el Ministerio contrató a vecinos del lugar para cuidar las instalaciones, como lo hace Hólguer Hurtado con una de las estaciones en el estero Puerto Lisa, donde se colocaron dos bombas superoxigenadoras, y al igual que Murillo es habitante del sector.

Lo mismo sucede con Célleri Angulo, de la estación del callejón Domingo Savio y la 19, dice sentirse contento por el cambio, el que se refleja en datos técnicos que recoge el Ministerio y el INP mensualmente y aunque Zambrano señala que los puntos críticos detallados en el 2010 aún se mantienen, asegura que se realizan análisis mucho más exhaustivos de toma de estratos de sedimentos que permitirán dirigirse a actuar sobre puntos claves de contaminación.

Hasta marzo y noviembre

Pese a que la meta es aumentar los niveles de oxígeno disuelto en el estero Salado, las estaciones dejarán de funcionar. En el tramo A, expresa Zambrano, la técnica continuará hasta marzo próximo. En el suroeste operarán hasta noviembre.

El funcionario explica que la superoxigenación forzada no es la única actividad enfocada a remediar el estero Salado dentro del proyecto Guayaquil Ecológico, también se ejecuta el levantamiento de línea del estero, la gestión integral de desechos sólidos, el monitoreo y control de descargas domésticas, industriales y de alcantarillado pluvial, reforestación y campañas de educación ambiental.

Zambrano manifiesta que se montaron obras de teatro con mensajes para concienciar a los habitantes de sectores aledaños al estero Salado.

En el 2012 se hizo este trabajo en 61 centros educativos y 16 comunidades, además, se desarrollaron talleres para 31.325 personas. En el estero Las Ranas se emprendió una campaña puerta a puerta sobre la difusión del proyecto.

Sin embargo, en el estero Mogollón, algunos de sus habitantes, como Luis Kuffó, de 30 años, afirman que no han recibido información sobre el proyecto Guayaquil Ecológico.

“Sabemos lo que es porque la curiosidad nos llevó a preguntar a los guardias y al vecino que trabaja ahí”, menciona Kuffó, quien pese a la falta de información reconoce que hubo cambio en el estero, aunque se queja de personas de sectores cercanos que llegan a botar basura.

Por ello, la difusión continúa en este año y hasta la fecha se ha conversado con cerca de 500 personas, también se entrega un tacho por familia para que depositen los desechos.

Coordinación con Cabildo

Nelson Zambrano, subsecretario de Gestión Marina y Costera, indica que se coordinan acciones con el Municipio de Guayaquil, por las descargas industriales y la recolección de desechos sólidos, trabajo realizado por la empresa Visolit que tiene su planta cerca de una de las estaciones de superoxigenación en el estero Puerto Lisa y recoge 390 toneladas de basura al mes.

Fuente: El Universo

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